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Conference of Presidents of Democratic Latin American Parliaments

II CONFERENCIA DE PRESIDENTES DE PARLAMENTOS
DEMOCRÁTICOS DE HABLA HISPANA.

(Buenos Aires, diciembre de 1984)

DECLARACIÓN FINAL

I) La Conferencia examinó la evolución de los procesos democráticos en la región y expresó su satisfacción ante el progreso ocurrido en los últimos doce meses no sólo en lo que respecta al fortalecimiento de las instituciones y del sistema democrático pluralista ya existente, sino también por la incorporación de otros países en el proceso de generalización democrática en la región.

Especialmente se tomó nota y se expresó el reconocimiento y aprecio a lo ocurrido en Uruguay y Nicaragua, en donde el inicio de procesos electorales apunta hacia la recuperación plena de la vida institucional democrática en esos países.

Al mismo tiempo expresó su preocupación frente a ciertos hechos reales o potenciales que conspiran contra el desarrollo antes señalado y que más adelante se analizan.

La Conferencia reiteró el anhelo de que los hechos democráticos ocurridos en los últimos doce meses puedan generalizarse e incluir a todos aquellos países que se encuentran alejados de la democracia, haciendo votos por que los pueblos bajo estas circunstancias puedan recuperar pronto sus libertades políticas y sus anhelos de progreso y de libertad.

La Conferencia reiteró su apoyo a las legítimas aspiraciones de Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas, expresando también su confianza de que por la vía pacífica se encuentre pronta satisfacción, de conformidad con las resoluciones de la ONU en la materia. Aplaudió la importante contribución que significa para la paz de la región la solución del diferendo argentino-chileno en la zona austral.

II) Respecto a los conflictos que pudieran amenazar la tranquilidad o la paz de otros países en América Latina se hicieron votos para que ellos encuentren siempre solución por la vía pacífica y de entendimiento, dentro del espíritu de concordia que anima a los pueblos de la región.

En este sentido la Conferencia expresó su apoyo al justo derecho de Bolivia a encontrar por la vía pacífica y negociada una solución a su legítima aspiración tendente a lograr una salida soberana al Océano Pacífico.

Hubo una opinión generalizada entre los presidentes participantes en el sentido de apoyar el espíritu que ha animado al Grupo de Contadora, reconociéndose el progreso logrado hasta ahora, que ha consistido en poder evitar la propagación de la violencia, conteniendo los conflictos en curso dentro de las fronteras de los países involucrados y en la misma región de Centroamérica, afirmando en esta forma la voluntad y el propósito de encontrar soluciones pacíficas a los problemas existentes.

III) La Conferencia expresó su preocupación por que se adopte en la región una política generalizada y efectiva de desarme y canalización de los recursos disponibles al desarrollo y a la superación del atraso y la pobreza.

En relación con este punto se encomendó a los parlamentos que por las vías institucionales correspondientes se examine la conveniencia y posibilidad de lograr un pacto de no agresión entre todos los países de la región, al más breve plazo posible.

Asimismo, se analizaron las graves consecuencias que tiene, sobre la economía y la tranquilidad social de algunos países, la amenaza constante de una agresión militar que los obliga a canalizar sus escasos recursos hacia fines defensivos militares.

Desterrar la posibilidad de agresiones armadas intraregionales y externas ha sido una preocupación generalizada durante todas las discusiones en la Conferencia, expresando el propósito de lograr la verdadera preservación de la seguridad y de la soberanía nacionales de los países de la región, único camino para encontrar el desarrollo en la justicia y la libertad.

IV) Al mismo tiempo, la Conferencia expresó su preocupación por la creciente escalada del terrorismo en algunos países de la región y acordó coordinar esfuerzos para lograr las medidas legislativas, dentro de un marco de respeto a los derechos humanos, que permitan la efectiva eliminación de este problema y sus causas.

V) La Conferencia reconoció también la grave situación que plantea el desarrollo del narcotráfico en América Latina, sus vinculaciones con el terrorismo y la necesidad urgente de coordinar esfuerzos legislativos para que los respectivos países adopten los mecanismos que les permitan luchar y, eventualmente, eliminar esta grave amenaza que afecta las esencias mismas de las naciones latinoamericanas.

VI) La Conferencia expresó su preocupación por las repercusiones negativas que ha tenido en la región la lucha hegemónica de las superpotencias, que se han reflejado en un aumento en las tensiones regionales que perturban la atmósfera de paz requerida para luchar contra el atraso y la pobreza en la región. Por lo mismo se pronunció por una pronta reanudación de las negociaciones sobre desarme nuclear y convencional interrumpidas en Ginebra hace ya dos años- como una medida que hará posible el desarme en nuestra región.

VII) La Conferencia expresó su firme decisión de apoyar las instituciones regionales y subregionales que estén destinadas a la integración latinoamericana y a la promoción del comercio, en los términos que convengan, tomando en consideración las características de la crisis económica generalizada en toda la región.

VIII) Se acordó recomendar a los gobiernos correspondientes tomar en consideración las posibilidades de la planta industrial de todos los países de la región, en el proceso de reconversión en curso, para lograr un mayor aprovechamiento de los recursos industriales y mejorar la competitividad y las posibilidades de exportaciones generadoras de divisas.

IX) Se le concedió especial importancia al gran potencial turístico de todos los países de la región que actualmente se encuentra subexplotado y que requiere de la cooperación internacional latinoamericana para impulsar el turismo social, lo que, además de las ventajas para la economía de los países, abriría la posibilidad de un mayor conocimiento y acercamiento entre nosotros.

X) Fue una preocupación generalizada entre los participantes y ocupó la atención de una manera muy principal el problema de la deuda externa que agobia a los pueblos de América Latina, no obstante los esfuerzos que los gobiernos han venido haciendo para cumplir, en la medida de sus posibilidades, con los compromisos adquiridos.

Se analizó la situación de varios países que se encuentran en virtual cesación de pago como consecuencia de las dificultades económicas creadas por el problema de la deuda, que es incompatible con las legítimas aspiraciones de desarrollo y de progreso en una atmósfera de paz social y estabilidad política. Ellas han llegado a ser afectadas, en algunos casos, como consecuencia de las limitaciones al crecimiento y a la satisfacción de necesidades sociales imperativas que han impuesto las desproporcionadas obligaciones del sistema bancario y financiero internacional y las exigencias de los procesos de ajuste del Fondo Monetario Internacional que, en muchos casos, han provocado y provocan graves conmociones sociales y políticas.

Los delegados expresaron asimismo su gran preocupación por el hecho de que las posibilidades de pago del servicio de la deuda dependen de factores que están absolutamente fuera de control de los países deudores, como son el precio del dinero en el mercado internacional y la constante disminución de los precios de las materias primas y productos tradicionales de exportación de los países de América Latina y del Caribe.

Por otra parte, fueron también motivo de preocupación y rechazo entre los presidentes delegados las medidas proteccionistas impuestas por ciertos países que han dificultado sensiblemente la expansión del comercio latinoamericano.

También se constató con igual preocupación la falta de recursos disponibles para el desarrollo, mientras que se gastan enormes sumas de dinero -muchas veces superiores al total de la deuda externa latinoamericana- en la escalada armamentista mundial.

Los Presidentes y delegados de todos los países asistentes expresan su profundo agradecimiento al Gobierno y al Congreso de la Nación Argentina por su generosa hospitalidad y por las muestras de afecto recibidas en todo momento.